10 feb. 2010

VICISITUDES EN LA SOCIEDAD DE FOMENTO II / LA FOTO EN LA BILLETERA

I

Como siempre, a las cinco de la mañana estaba en la cama mirando el techo con las manos cruzadas en el pecho.
Afuera llueve. Escucho el agua correr por la canaleta del techo y caer al patio.
Me levanto de la cama de una plaza (desde la muerte de Fabiana duermo en la pieza que era de mi pibe. Mudé mis cosas y nunca más entré a la antigua habitación que compartíamos) y me calzó las pantuflas. Me acerco a la ventana que da al patiecito. Llueve lindo. Bueno, mejor para las macetas.
Voy al baño y estoy media hora para orinar. Yo no se que pasa. Antes pelaba la chota y tenía que tener cuidado de no mearme los pantalones. Ahora tengo que concentrarme para que salgan dos putas gotas.
Me lavo los dientes (los pocos que me quedan) y pantufleo hasta la cocina.
Me siento a la mesa y tamborileo los dedos sobre la formica.
Un trueno me hace retumbar hasta el culo.
La lluvia es ahora más fuerte.
Mis ojos se desvían por un momento a la otra silla y la veo a Fabiana sonriendo y diciendo:
-Pedazo de pedo se tiró Diosito, ¿eh?
Era su chiste favorito.

II

Entro al bar de la sociedad de fomento sacudiendo el paraguas. Las mesas están vacías y mis pasos hasta la barra producen ecos.
En la barra está apoyado Melquiades leyendo el diario.
-¿Cómo estás, Melquiades?- lo saludo-. ¿Tranquilo hoy, no?
-Está lloviendo- me responde Melquiades como si con eso se resolviera todo el asunto.
-Ah- digo yo-. ¿Te jode si te pido un café?
-Por supuesto que no.
Doy vuelta el diario para leer los titulares de la tapa.
-¿Y Nahuelito?- pregunto.
-Se inundó por donde vive y no puede salir.
-Que cagada.
-Si.
Melquiades me trae el café y lo deja a mi lado. Da vuelta el diario y sigue leyendo.
-¿Alguna novedad?- pregunto para hacer conversación.
-Se quemó una lámpara de la canchita. Ya la cambié.
-Ah, muy bien.
-No- dice él-, muy mal. Tuve que poner plata de mi bolsillo porque en la caja chica no había un peso.
-Sabés que luego te la devolvemos, Melquiades.
-No se olviden.
-Ya que estamos, ¿tenes mi cuentita?
-Claro.
Melquiades va hasta la caja registradora (una de esas registradoras antiguas). No funciona, pero Melquiades la mantiene limpia y brillante. Vuelve con un cuaderno. Lo abre y empieza a pasar las hojas. Tiene esa fea costumbre de pasarse el dedo por la lengua para dar vuelta las páginas.
-Acá está- dice de pronto.
-¿Qué te debo?
-Ciento ochenta mangos.
Le doy dos billetes de cien.
Melquiades los deja arriba de la barra y saca la billetera del bolsillo trasero de sus pantalones. Es una billetera de cuero, de esas con varios compartimientos. Uno de ellos tiene el frente transparente. Son esos en los cuales se ponen fotos o estampitas. Este tenía la foto de una joven.
Melquiades me alcanza un billete de veinte.
-Y veinte, doscientos- me dice.
Guarda los doscientos pesos en la billetera y la vuelve a meter en el bolsillo.
Bebo el café en silencio mientras Melquiades lee el diario.

III

-¿Melqui?- digo luego de un rato.
-¿Qué?- dice él sin levantar la vista del diario.
Dudo un segundo, pero la curiosidad es más fuerte.
-Me vas a tener que disculpar si me meto donde no me llaman, pero viste como es esto: uno se vuelve viejo y chusma. No pude dejar de ver la foto que tenes en la billetera, la de la jovencita.
Me callé para observar su reacción. Melquiades sólo me miraba.
-Y estamos tan al pedo acá solos- seguí hablando-, que pensé que tal vez podías contarme quien es.
-¿Te carcome la duda, no?
-De metido, nomás.
Melquiades sacó nuevamente la billetera. La abrió y retiró la foto del compartimiento transparente. Puso la fotografía sobre la barra y me la acercó.
Era una foto de medio cuerpo en blanco y negro. La joven estaba al lado de una ventana. El brillo de la luz que entraba creaba un reflejo que le iluminaba el rostro. Parecía un ángel.
Alcé la vista a Melquiades. El también miraba la fotografía.
-Hermosa jovencita- dije-. ¿Quién es?
-¿Queres que te cuente?
-Por eso pregunto.
Melquiades levanto la fotografía y la sostuvo entre sus manos.
-Acá tenía dieciséis años- comenzó a hablar.
-Perá, perá, perá- lo interrumpí-. ¿Es triste la historia? Por que si es triste no me la cuentes. Aparte de viejo y chusma, también me volví medio sensible y lloro por cualquier boludez. Si es triste, prefiero no saber.
-No- dijo Melquiades-, no es triste. Por lo menos en el sentido de que al final ella se muera, si es lo que temías.
-Ah- suspiré.
-No hay muertes en esta historia, pero si heridas.
-Mientras no haya muertes, me la banco.
-Como le decía, entonces: acá tenía dieciséis años…
-¿Heridas de amor?
-¿Qué otra herida puede dejar una mujer?
-¿Profundas las heridas?
-Hasta el día de hoy duelen.
-Ya me veo llorando.
-No sea maricón y escuche.
-¿Nos podemos sentar? Me duelen las piernas de tanto estar parado.
-Vamos a una de las mesas.
Melquiades dio vuelta a la barra y se sentó en la silla.
-¿Y así en seco lo vas a contar? Traete algo: un vermucito, una grapa- le dije.
-Te aviso que me estás llenando los huevos- dijo Melquiades al levantarse y volver detrás de la barra.
Agarró dos vasos del escurridor y una botella de grapa.
-¿Contento?- dijo al sentarse y dejar las cosas arriba de la mesa.
-Contá, conta- lo incentivé yo mientras servía en ambos vasos la grapita.
-Bueno. Acá tenía dieciséis años y…
-¡Cómo llueve, la puta madre!
-¡Cerrá ese paraguas, boludo, que me vas a sacar un ojo!
Ernesto y Augusto habían entrado al bar. Augusto luchaba con el paraguas para cerrarlo.
-¡Mirá quien está acá!- dijo Ernesto al verme.
-¿Quién?- preguntó Augusto mientras golpeaba el paraguas contra el borde de la mesa cercana a la puerta.
-¿Qué haces?- le dijo Ernesto.
-Esta porquería no se cierra.
-Dejalo en el piso.
-No se dejan los paraguas abiertos bajo techo, da mala suerte.
-.Dejalo ahí y no rompas las pelotas, Augusto- resopló Ernesto-. ¿Qué están tomando, muchachos?- nos dijo a Melquiades y a mí.
-Una grapita- dije yo.
-Servime una- me pidió Ernesto-. ¿Podes dejar ese paraguas tranquilo, por el amor de Dios, Augusto?
Melquiades se levantó para buscar más vasos. Lo agarré del brazo y le dije:
-No te vayas, Melquiades. Dale, contame la historia de la joven de la fotografía.
-Ahora no, otro día.- me dijo él.
Tenía la billetera en la mano y estaba volviendo a poner a la fotografía en el compartimiento correspondiente: el del frente trasparente.
Ernesto se sentó al lado mío.
-¿Cómo andás, Saturnino?
Augusto se acercó arrastrando una silla. Con una sonrisa en la cara nos mostró el paraguas plegado.
-Lo cerré- dijo con orgullo-. Este hijo de puta no me iba a ganar.
Melquiades trajo dos vasos más y un platito con maníes.
-¿De qué hablaban?- quiso saber Ernesto.
Lo miré a Melquiades, que volvía hacia la barra y luego se sumergía en la lectura del diario.
-De nada- le respondí a Ernesto-, boludeces.
-¿Hacemos un truquito gallo?- preguntó Augusto.
-Dale- dije yo.
-Melquiades, ¿nos pasás un mazo de cartas y los porotitos?

19 comentarios:

  1. pero puede ser.... y cuándo nos vamos a enterar??? paráaa. está bien que sos un maestro con los diálogos pero no te zarpes... jeje.
    skål!! (con grappaaaaaaa)

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  2. Que bien logrado está el clima, la descripción de los personajes, el suspenso, si hasta me pareció estar en uno de esos bares de mi pueblo, en las sociedades de fomento...buaaaaaaaaa
    No nos haga esto, hombre, dejarnos así con la duda.
    (me tengo que cuidar de lo que digo porque despues vienen y...) Bueno, que está buenísimo y que me gustó mucho. Besugos.

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  3. Cla9: Ya expliqué en el anterior que esto es un relato largo. No se me ponga loca, por favor le pido.
    No entendí lo de los diálogos. Me perdí ahí...
    Te mando besos porque ese coso con el globito arriba no me sale. ¡Grrrrrrrrrr!

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  4. Lils: Un clima tirando a fresco con probabilidades de tormentas fuertes hacia la tarde noche.
    Merluzas (es el único pescado que conozco, perdoneme).

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  5. adrián: no entendés que sos bueno con los diálogos? y el que no te zarpes es para que no nos hagas esperar tanto....
    escuchame una cosita: es muy fácil: alt 0229, todo junto... salud!

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  6. Cla9: ¡Ahhhhhh!
    Ya probé con el 0229 y me da ocupado, che.

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  7. Coincido con Claudia y con Lils, pero no sé en qué. La grappa, ¿vio?
    Muy bueno el relato inconcluso (¿porque está inconcluso, no? a ver si es otro efecto de la grappa.
    Ahora, como meteorólogo es medio nabo. ¿Clima tirando a fresco, dice? Está nevando, viejo, acá nieva y hace un tornillo de cagarse, mire.
    Skål y pejerreyes.
    Isolina la corvina. Dequerusa la merluza.

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  8. Enrique: Usted, con tal de darle a la grapa, coincide con cualquiera.
    Si, todavía no terminó. Calculo que seran seis o siete. Ya dije al principio que es un relato largo en donde salto de un tema al otro.
    Acá hace un calor de la San Puta (¿a San Puta se le rezará de rodillas, también?). Menos mal que tengo la piletita y cada dos por tres me doy un chapuzón, que sino...

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  9. Yo creo, si no estoy mal informado, que cuando uno le reza a San Puta es al revés. O sea, que el orador permanece de pie y es San Puta quien se arrodilla, pero no me haga mucho caso. Lo que no entiendo es esa parte del comentario de Lils que dice "me tengo que cuidar de lo que digo, porque después vienen y..."
    ¿Usté sabe a qué se referirá la buena señora?

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  10. La buena señora (¡no joda, Enrique!) se refiere a que después le cambiamos el significado a lo que quiso decír y la tomamos para la chacota. ¿A usted le parece, Enriquito? ¿Nosotros, ya señores mayores, con esos tontos juegos de niños? ¿Le sirvo una grapita?

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  11. Unos incomprendidos, eso es lo que somos usté y yo. Sirva nomás, Don Adrián, que la grapita viene bien para el frío. Y también para el calor, si le pone yelo. ¡Shalú!

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  12. Buenisimo como siempre. Estas conversaciones de bar me encantan Adrian, tiene ese toque genial de los primeros "Polemica en el bar ¿Se acuerdan". Esperamos con ansias la continuacion.

    Disculpen por haberme ausentado sin aviso, tendria que haberles dicho para que reasignaran el turno. Pero salí volado y me olvidé. Trataremos que no pase más. Asi que no sean amarretes y demen un turnito Cheeee!!
    Un beso para todos, cuinebse...Walter

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  13. Walter: ¡Minguito y Porcel! ¡Si me habre cagado de risa con esos dos!

    Su fecha de posteo es para el 19 de febrero, mi estimado.
    Abrazo.

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  14. Adrián, creo que elegiste un entorno perfecto para que se desarrolle el relato… ese lugar esta lleno de historias ….. ¿Quién es la chica? juazzzzz dale… postea el resto….
    ¡Besos!

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  15. Connie: Todo a su debido tiempo. Mientras tanto, disfrute de lo que sigue.
    Besotes.

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  16. Adrián.... gracias querido... estaré atenta... lo que si no se cuelgue mucho tiempo muchacho, y postee! Besos!

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  17. Connie: Ls fechas de posteo se encuentran en la línea central, abajo de todo.

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  18. Ahhh bue... lo acabo de ver... gracias.... como me abrocho! jajajajaj no me caracterizo por la paciencia.... Agradezcole nuevamente!

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