17 ene. 2013

BLOG CERRADO POR (largas) VACACIONES.

¡GRACIAS POR TODO!





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13 oct. 2012

JUSTEDAD

 

DSCN2110

 

Una de la mañana del domingo.

Bah, del lunes feriado.

Se cortó el cable. Se cortó internet.

Y justo yo pensando en cambios.

En cambios de color de ropa, en cambios de formas de carteras, en cambios de actitudes.

Justo estaba pensando en mandar un feliz cumple a aquella prima con la que se cortó algo hace tiempo.

Justo puse a lavar ropa ya limpia que nunca creí que iba a usar.

Justo todo.

Justo nada.

Justo el mundo, el continente a grito pelado.

Justo hoy vi el dolor de los ojos de mi madre con mis ojos.

Justo hoy mi programa favorito no es lo que era.

Hoy justo esas fotos siguen sin llegar a mis manos para revivir rincones olvidados.

Justo cierto enojo, cierta impotencia, enganchados en el final del fin de semana.

Justo hoy, que vi gente amontonada apabullándose en un shopping bajo un cielo demasiado gris.

Y justo recién cambié lamparitas para ver mejor.

Justo nada.

Y justo todo…

…porque el lavarropas sigue rodando,

y las pinturas me siguen hablando.

Y justo, justo ahora siento el ajustar de mis medias que me mandan a la ducha para desajustar todo y dormir.

Justo a tiempo.

.

cla9

9.10.12

.

(La imagen es un detalle de una pintura de Vito Campanella)

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5 oct. 2012

Póstuma


Paulita. Andá al Rosedal que un tipo se ahorcó. En 5 te mando la ubicación exacta y va fotógrafo.”

Que cagada, pensó Paula, cuando terminó de leer el mensaje de texto. Hace frío para pasarse la mañana en Palermo y encima viendo a un muerto. El periodismo le encantaba, pero había noticias que particularmente le producían rechazo. Los suicidios eran una de ellas.
Tomó un taxi, y recibió el próximo mensaje.

Alejandro Lema, te espera en la esquina de Libertador y Larralde, el te lleva hasta ahí. No se vayan del lugar. Parece que es el hijo de 1 famoso.”

-Ahhhh buenooo – dijo en voz alta- Me deja en Libertador y Larralde, por favor.
15 minutos esperó al fotógrafo en esa esquina, necesitaba un café y presentía que el día iba a ser muy largo. Alejandro pasó a buscarla en una moto para sorpresa de Paula.
-Ale, ¿cuándo te vas a comprar un auto? Hace frío…
-Subí nena…que quiero sacar fotos antes de que lo bajen.

Llegaron al lugar y la imagen los impresionó. El cuerpo colgaba aun de un árbol… Los ojos estaban abiertos y esbozaba una mueca de dolor. El viento lo balanceaba lentamente. Estaba muy bien vestido. En la gama de los marrones, con una campera de cuero que salía más que dos sueldos de ellos en la revista. A pesar de estar lejos Paula notó que las suelas de los zapatos no estaban casi gastadas. Debería tener unos 35 años, era atractivo. Trató de reconocerlo, pensó si alguna vez lo había visto. Pero nada.

-Ale, ¿Alguna vez lo viste?- preguntó al fotógrafo- ¿En algún boliche, canal, acto político o en algún lado?
-No, no lo conozco- dijo Alejandro mientras miraba una a una las fotos que había tomado.
-Osea que no es el típico hijo de un famoso de la farándula… Quizás de un político… Sabes,  me parece que esto es algo gordo,  lo intuyo.
- Pero ¿qué raro que no lo bajen y que no venga la familia?- y seguía mirando su cámara.

Era verdad, ya hacía un par de horas que estaba ahí, colgado, a la vista de todos los curiosos y nadie había ido a llorarlo, quizás no tenía documentos, pero sino, no se hubiera filtrado la información de que era hijo de un famoso.

- Pau, mira esta foto, ¿No está buenísima?-
- Es horrible … Me quiero ir ya.
-Está buena Pau, el cuerpo colgado, de fondo los árboles, la gente mirando entre risueña y horrorizada y el camino a la glorieta… ¡Es buenísima!… Lástima que no la van a publicar. Creo que jamás me van a publicar una foto de tapa.
- Ni a mí una nota, quedate tranquilo- comentó ella resignada.

Mientras Alejandro seguía inmerso en sus fotografías, Paula no podía dejar de pensar en ese muchacho casi de su edad y con tan triste final.

-Pobre pibe. ¿Ya se sabe quién es? – Preguntó a uno de los policías que esperaban la llegada de la policía científica.
-Si. Pero hay secreto de sumario.
-Me dijeron que es el hijo de un famoso.
-No puedo, nena.
- Dale.
-No puedo, solo te digo que ésta sí que es grosa.

Ya había sacado algo de información, evidentemente era hijo de un famoso. Y por lo que entendió de uno importante. Se acercó nuevamente al cuerpo y siguió observándolo. En la mano tenía un anillo, quizás de compromiso y un reloj. Del bolsillo de atrás del pantalón se veía un papel, podría tratarse de una última carta, que indicara el motivo de la decisión. Del papel podía leerse unas palabras que Paula no entendía. Por la distancia y por la letra pequeña.

-Ale. Vení. Podrías sacarle una foto al bolsillo donde se ve ese papel.
-Si, ¿para qué?… a ver… Esperá.

Mientras sacaba la foto, Paula, no podía dejar de demostrar su ansiedad.

-Listo…
-Bueno acercala tanto como puedas y decime que dice ahí.
Alejandro hizo lo que su compañera le pidió y para sorpresa de ambos el papel  revelaba un nombre:  Sofia.
-Bien, nena… Ya te podés convertir en Maigret.  Esa  debe ser la carta de despedida a una mujer,  será la madre, será la novia…
-La madre de sus hijos…

El hijo de un hombre o mujer famoso, se suicida en pleno Rosedal de Palermo una mañana fría de invierno.  Deja en su bolsillo un papel que devela un nombre: Sofía. Ni ella ni otra persona se acerca a la víctima. Solo los curiosos, la policía y uno que otro periodista.

-¿Quién sos bonito?- murmuró Paula, mientras escribía a la redacción-

“No pasa nada. El cuerpo sigue colgado. No vino ni la cana ni la familia”.

Mientras mandaba el mensaje escuchó las sirenas, tres policías de la Federal bajaron con la camilla y se acercaron al árbol. Mientras otros cercaban la zona y alejaban a los molestos, estos intentaban bajarlo. Rápidamente lo subieron a la camilla y se dispusieron a trasladarlo de allí.

-Ya se lo llevan. ¿Me podrían dar el nombre…? Hace horas que estamos acá. ¿Dónde lo llevan?
-No hay información. Hay secreto de sumario,
- Pero el nombre aunque sea. No me dejes así. …Tengo que llevar algo a la revista.
- No podemos, de verdad, esta vez no te podemos ayudar. Esto es delicado. Lo manejará la prensa de la familia.
- ¿De qué familia?
- Ya se enteraran.

Mientras la policía científica se llevaba al hombre, Paula sintió tristeza e indignación. Lo pensó triste, lo pensó solo. Imaginó su noche, caminado por los lagos de Palermo, recorriendo los caminos, irregulares del lugar. Lo imaginó como en un laberinto, siguiendo a su suerte. Lo vio entre la gente y lo sintió solo. Pensó en como eligió su árbol. En como se ensució las rodillas para subir. Y hasta como hizo el nudo de la soga que lo ahorco. Creyó verlo llorar, al escribir su carta a Sofía. Y lo recordó muerto y solo.
Por eso no le gustaban los suicidios, porque no podía dejar de pensar en ellos, en el momento en que cada uno decidía ponerle fin a una agonía.
Pobre morocho, y nadie vino a verlo, nadie lo lloró en este lugar. Quizás sea esa la tragedia.

-Ale, me voy a casa. Ya aviso. Los suicidios me hacen muy mal. Lleva las fotos y que manden a otro. Decile, también vos que me descompuse.

Paula tomó un taxi, escribió un mensaje a su jefe y se fue. Llegó a su casa, se baño, tomó un café y se puso a dormir. Varías horas después se despertó sobresaltada por el teléfono.

-Hola…
-Paula, soy Alejandro, tenés que ver algo. Cambiate que ya paso a buscarte.
- No Ale, ya me acosté a dormir.
-Haceme caso, vestite y en diez estoy por ahí.

Sin quererlo, le hizo caso. Se vistió, se abrigó bien sabiendo que Alejandro la iba a buscar en la moto y lo espero.

-Cuando veas esto, no vas a poder creerlo.- dijo Alejandro y se dirigió a toda velocidad hacia el museo de Bellas Artes.

Una vez allí, le contó.

-Después de la las fotos de esta mañana, me mandaron a cubrir varios eventos pero antes me dijeron que la policía avisó que mañana después del mediodía y tras realizarse la autopsia, van a dar a conocer la identidad de la persona fallecida. Yo agarré la moto, me fui a hacer mis cosas y a la tardecita me vine a esta exposición. A la cual el artista no concurrió. Nadie sabe nada de él ni de la familia. Para no desperdiciar el tiempo perdido me puse a tomar unas fotos hasta que lo vi…
- ¿Qué viste?
-Esto…

Alejandro la tomó de la mano…

-Mirá nena... creo que tenemos nuestra primera plana... te felicito.



El relato fue basado en la obra de Claudia Medina Castro.
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17 sept. 2012

24 HORAS



Cronos sabía que de todos modos iba a morir. Veinticuatro horas antes había
celebrado comiendo y bebiendo hasta que su estómago no pudiera resistir más y la
agonía del vómito le entregara su último pasaje.
Después solo vio su rostro reflejado en el espejo, buscó su uniforme de guerra y se
marchó.
No quería ir, eso pensó,  pero todos iban hacia el mismo lugar, amontonados como
bestias en busca de más sangre. Insaciable apetito. También él.
Ningún lugar era seguro Cronos solo deseaba correr. De vez en cuando, por culpa de
sus humanas fuerzas se detenía y solo en esos momentos se preguntaba hacia dónde se
dirigían todos. Sabía irremediablemente que hacia ningún lugar, que la humillación
de la huída no tenía nombre, pero acaso eran los gritos desesperados los que sonaban
o aquellas imágenes de esqueletos  putrefactos que corrían en la niebla  o el cuerpo a
cuerpo en las ruinas de las casas o tal vez lo que aún se mantenía en pie sin sus
miembros enteros, solo en pie.
Los sabios lloraban el derrumbe de la cultura, los templos temblaban y las religiones
 morían devastadas. Cronos corría  a veces sin mirar y otras tragándose con prisa el
olor pestilente de la muerte.
No quiso refugiarse en ningún lado ¿ Para qué? pensó, si hasta ahora ninguna bala,
ningún gas envenenado, ningún misil especialmente dirigido a su cabeza lo había
 tocado.
Caminó, corrió, caminó, se detuvo, corrió. Y solo así comenzó a sentir las piernas
pesadas, la falta de aliento, la sequedad en la boca, la fiebre y el dolor de ser
sobreviviente.
Para su sorpresa el niño que jugaba le sonrió como si un oasis despertara aquel
Espasmo.
-¿Qué haces acá? ¿Dónde está tu mamá? -Le preguntó Cronos a ese ser  que jugaba
con una ramita seca y un tambor.
-Estoy tocando mi tambor, soy un soldado y a mi mamá le picó un mosquito rojo …
 Me dijo que iba a ver al doctor y pronto me venía a buscar. Mi mamá no miente -le
dijo antes que una bala atravesara su diminuta cabeza.
“Debía ser su madre que había vuelto a buscarlo” pensó y siguió corriendo. Cronos ya
no quería recordar y siguió corriendo.
-Maté a mi mejor amigo, -le dijo el hombre.
-¿ Por qué lloras? -Lo miró Cronos antes de recordar quién era.
Se detuvo apenas para sostener la mano de aquel testigo sin piernas que se inyectaba
morfina.
_Ya no duele tanto, -le dijo antes de callar para siempre.
Todos pasaron, los que tenía que pasar y Cronos  seguía corriendo como si sus botas
 pudieran atravesar al tiempo.
Ya no quedaban horas, ni para él ni para el mundo. El no lo sabía pero era el último
ser humano que corría en la tierra. Sin embargo,  divisó esa casa a pocos metros y
miles de kilómetros para su cuerpo, había luz y había sombras y había música. Se
arrastró entre cadáveres calientes aún y corriendo, corriendo una vez más.
Se desplomó sin prisa en el umbral.
-Somos los últimos,  -le dijo ella saboreando sus heridas.
-Es otra historia, es otro autor, es otra vida -Alcanzó a balbucear  Cronos en su
Delirio.
-Lo se, pero en aquella historia no sabíamos que íbamos a morir, en aquella vida
había tiempo para seguir corriendo. En ésta, solo existe este instante.
Y la música se escapó de sus murallas. Sonó  mientras acercaba sus manos
 pequeñas a las teclas de aquel piano que nunca había sido abierto.
-Ya no hay más tiempo, hay que morir así, en esta prosa…-Susurró ella y
  lo mató.
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6 sept. 2012

NENA TONTA

 

…Yo ya no quiero
perderme en abismos
Al fin y al cabo con las
bobas siempre pasa lo mismo…

(Pescado Rabioso)

.

Pobre niñita tonta

Qué aún no sabe jugar

Nena nenita boba

No sabe ni puede bailar

Siempre de brazos cruzados

Siempre quieta en soledad

Nadie sabe que en sus venas

Late un deseo tal

Que le quita el movimiento

A su íntimo volcán

Que le borra la mirada

Que no puede concentrar

Pobre niñita tonta

Es que no quiere jugar

Ese juego que los otros

Lo usan pa maltratar

Confundiendo sentimientos

Pura ignorancia nomás

Deseos truncos en vano

Le quedan ahí nomás

Esperando el que la mime

Y le quiera acariciar

El alma con sus abrazos

El dolor con su mirar

En nada quedan las ganas

En nada. Y no se van.

 

DSCN2025

Claudia Medina Castro

25/6/12

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29 ago. 2012

La Hoz y el Tridente



La oración hacia la Virgen María salía de su boca una y otra vez, aumentando en velocidad y desesperación a medida que los brazos se cansaban. El fuego intenso de los calambres parecían carcomerle los huesos, los músculos tensionados temblaban de dolor.
La falsa seguridad que le daban los años en la construcción de grandes edificaciones le había provocado dar ese paso en falso en la cornisa del edificio a medio terminar, y ahora se debatía entre la vida y la muerte. Pendiendo desde lo alto, rezando a los cuatro vientos, a la Virgen del Sagrado Corazón de Jesús para que sus compañeros desesperados llegasen a él a tiempo de rescatarlo.
Pero sus fuerzas cedieron, cayó al vacío pensando en su vida, sus hijos, su esposa y las cosas que se perdería de ellos.
Y cerró los ojos.
El golpe fue tremendo, una supernova pareció desatarse dentro de su cabeza.
–Todavía no entendemos como pudo sobrevivir a semejante caída –le dijo el médico a su esposa, –desde esa altura no conozco a nadie que haya sobrevivido, a excepción de su esposo, claro está.
El médico se alejó murmurando mientras buscaba una explicación, porque no creía en los milagros.

–Tu turno –dijo Belcebú apuntando a la muerte con su tridente.
–Este juego se alargó demasiado –se quejó la muerte visiblemente enfadada. –Espero que no haya pasado nada –pronunció como un pedido al tiempo que golpeaba la bola con su hoz.
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25 ago. 2012

Fuck you


Abrió un solo ojo para detectar la ubicación de la scola do samba que le interrumpía el sueño quemándole la cabeza con su redoblante. La apagó con el botón del celular. No podía ser que fuera hora de levantarse. Hacía dos minutos apenas que había fletado a la puta ante quien se había sentido humillado otra vez, una puta ignorante, a la que hubiera sido inútil explicarle que esto no le pasaba por la merca, sino por el trauma post-divorcio.
A todo esto, el gordo Alejandro, prendido al timbre como un hijo de puta. Por que carajo no entraba, si le había dado una llave para que lo fuera a despertar.
¿O era el teléfono?
- Loco, dale, vamos, tenés que estar en tribunales a las diez. Dale, loco.
Tribunales. Claro. A ver que inventaba para hacer zafar al pendejito éste, boludito que había creído que vender sin darle su parte a los de arriba le iba a salir bien. Perejiles de cuarta que le pagaban los honorarios con merca. Esos eran sus clientes. Mierda pura.
Se lavó la cara con agua helada, y se hizo buches para ver si las palabras dejaban de pegársele a la lengua o bien la lengua se le despegaba del paladar. Café, necesitaba café.
-Tenés que pasar a buscar a la madre del pibe, dale que es tarde.-dijo entrando al baño el gordo que parecía haber dedicado su vida al sacerdocio de ser su agenda humana.
La madre del pendejo, claro, la que lloraba y juraba que no sabía nada, como todas. Pelotuda.
Estaba buena la flaquita, aún con esa cara de asustada tenía pinta de buena cogedora.
-¿Me trajiste eso? Le preguntó apenas se sentó en el auto.
La mujer sacó un paquete de la cartera y se lo entregó en silencio con gesto mezcla de asco y de vergüenza.
Pero ¿Qué se hacía la inocente la pelotuda esta? ¿Por qué lo miraba con lastima?
-Mirá, flaquita, te voy a ser honesto, es muy difícil que tu pibe zafe, ¿sabés? Lo más probable es que termine en Batán. ¿Vos sabés lo que le va a pasar ahí, no? Le van a romper el culo.  Le dijo cuando ya estaban a mitad de camino.
La mujer agachó la cabeza y se le llenaron los ojos de lágrimas.
-Era un chiste, che. Lo voy a sacar, quedate tranquila.
Se le iba la mano a veces. La boca andaba más rápido que los pensamientos, la ruta se llenaba de curvas más veloces que los reflejos. Al parecer, algunas partes de su cuerpo habían decidido tener una vida independiente del cerebro, o no tenerla en absoluto. No era la merca, no, era culpa de esa hija de mil putas que lo había dejado por otro.
Cuando salieron de tribunales la invitó a la flaquita a tomar un café en la estación de servicio de la ruta y se tomó una pasta. Entonces le preguntó si sabía manejar y le tiró sobre la mesa las llaves del auto.
-No doy más, flaquita, manejá vos. Necesito dormir.
La mujer, con cara de terror trataba de argumentar algo, pero el doctor ya estaba roncando en el asiento reclinado del acompañante.
*
Las cosas habían salido bien, no podía quejarse. Había conseguido que el juez cambiara la carátula de la causa y el pibe salió excarcelado. Aunque sabía que había pesado más la cara de María Magdalena de la flaquita que sus buenos oficios de abogado, nunca lo admitiría. Ella no había faltado un solo día de la larga semana que el pibe estuvo en tribunales, sentándose callada en algún banco de los pasillos, serena pero alerta como una tigresa que protege a su cría y eso, se crea o no, influye en algunos jueces.
Pero esta mina tenía algo especial. En los viajes a tribunales que hicieron juntos aquella semana lo había notado. Tenía como un aura de princesa a la que nada podía manchar, ni en sus momentos más vulnerables.
Esa tarde que la dejó sola con las llaves del auto lo había llevado hasta la casa y con la ayuda del gordo Alejandro lo habían acostado y velado hasta que despertó. Después lo acompañó siempre y nunca se quejó de nada.
Cuando todo terminó y dejó de verla se sorprendió muchas veces pensando en ella. Entonces tímidamente la invitó a cenar una noche a su casa y ella le cosió la bocamanga del pantalón del traje.
No se había equivocado en nada. La flaca era una fiera cogiendo. Y después del mejor polvo que había tenido en meses, resultó ser también muy buena oreja en el post coito, estirando las noches con la ayuda de alguna línea que no quiso nunca compartir, pero tampoco condenaba.
- ¿Podés creer que la yegua de mi ex-mujer, me dice que quiere que hagamos terapia para que esto nos cause el menor daño posible, después que me cagó y se mandó a mudar justo para navidad?
Y así la flaca se convirtió en terapeuta, geisha y secretaria del doctor, por algún tiempo.
Hasta que sus partes independizadas fallaron de nuevo y no pudo ni cubrir con la lengua la deficiencia.
No era la merca, no, era la yegua de su ex que le había cagado la vida y el sexo.
-No me mires así, con esa cara de vaca degollada, tarada, no me tengas lástima, boluda. Andá, andá a cuidar a tu pibe, putita. La próxima vez no lo voy a poder sacar, sabés, entonces si que le van a romper el culo. Ja!
Ella se vistió y salió tan silenciosamente como había entrado en su vida. Y sabía que no volvería a verla. Esos eran sus clientes, perejiles, boludos y sus madres putas con culpa. Una mierda de gente.
Esa noche se le fue la mano otra vez. Metió su nariz directamente dentro del paquete y perdió la cuenta de las medidas del líquido ámbar que se parecía tanto al whisky.
El caso es que la scola do samba sonó hasta que se cansó.
El teléfono no fue atendido.
Y a la mañana cuando entró el gordo Alejandro, el doctor estaba tirado desnudo en su cama con todas sus partes independizadas y duras.
En la morgue dijeron que había sido un ataque cardíaco masivo.
La flaquita ni siquiera intentó acercarse al cajón mientras la ex mujer lloraba exageradamente.
Con su porte de princesa intocable, desde la puerta de la sala velatoria, levantó su dedo mayor en dirección al difunto y salió caminando lentamente.

(Un reciclado de hace tres años)
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17 ago. 2012

Doble o Nada (Final)

1ra, 2da, 3ra y 4ta parte

Hay noches en que reina la paz, que las enfermeras pasan una vez al hacer su recorrida y vuelven recién cuando llega la mañana. Hay otras sin embargo que pasan reiteradamente, que toman mis signos, escriben en  mi historia clínica y descansar resulta casi imposible.
Yo no se si fue el destino pero esta noche todo parece un desierto.
Ernesto bajó a buscar un café, me ofreció uno mientras mostraba sus dientes amarillos. Reconozco que me dio cierta gracia, una virtud que siempre tuvo fue reírse de las situaciones más desdichadas y ambos disfrutábamos del humor negro.
Podría recordar muchas anécdotas aunque últimamente los recuerdos transcurren como viejas diapositivas de épocas que fueron felices, en familia, con amor y proyectos de vida.
La realidad hoy se mueve al compás del latido de mi corazón que resuena más fuerte en esa máquina a la cual me tienen conectado. El tic tac de mi reloj interno hace de las horas interminables instantes.
Duermo de día, pienso de noche.
Hace días escuché decir a un médico que no era posible que me den de alta y me perturbó la idea de imaginarme más tiempo en este hospital, pero luego de enojarme con mi destino sentí que quizás fuera lo mejor. De otra manera debería volver a casa de mi madre, al cuarto de mi adolescencia con los fantasmas de mi niñez. Yo que siempre fui una mujer independiente, dispuesta a llevarme todo por delante, hoy no soy más que este cuerpo sin vida manejado mecánicamente por un corazón. Y para serles sincera no se si deseo esta vida.
Pero no fue solo eso lo que me perturbó, los médicos empezaron a notar que mis órganos ya no funcionaban como antes. Estaban preocupados y me preocupé, aunque suena lógico, vaya saber el tiempo que llevó en está cama, la gravedad de mis heridas, mi cerebro que parece que solo sirviera para pensar. ¿Mis órganos no funcionaban o yo no quería que funcione?
No se cuanto tiempo pasó hasta que regresó de su café, vino sonriente. Y sentí dolor y veneno. Por qué me pasaba esto. ¿Por que Ernesto estaba ahí esa noche?. Pensé en mi madre, ¿se merecía este destino? Se merecía apoyarse en el hombre que me había mandado a matar. Ese mismo que la  metió en esta historia hoy la abrazaba y la hacía sentir más fuerte.
Hace semanas que me aumentaron las dosis de medicamento, son para el dolor, aunque no siento dolor alguno y nunca lo sentí, estoy anestesiada al sufrimiento físico. Mi padecer va por dentro. Lo cierto es que las drogas me perturban, no distingo la realidad de la fantasía. Y repentinamente tengo la sensación que ha llegado mi hora, que llegó el momento de que todo se termina.
Ya he vivido mi vida, fui feliz, amé, me amaron y me crucé en el momento equivocado con el hombre equivocado.
Me jugué mis fichas a doble o nada y perdí.


Un fuerte sonido despertó a Ernesto de un semi letargo.El monitor cardíaco comenzó a indicar anomalías. Lo miró asombrado y entendió que estaba sufriendo un infarto. Esperó a su lado mientras observaba casi hipnotizado como cambiaba el pulso en la pantalla. Cuando la linea verde se encontraba casi plana se puso de pie caminó hacia afuera para llamar a un médico.
Mientras los doctores corrían intentando salvarla tomó su teléfono

- Hola, es mejor que venga para acá.

Ya era demasiado tarde, había llegado la hora, había ganado la partida.









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9 ago. 2012

CAUSALIDAD




Cuando la mató no sabía lo que hacía. No existen crímenes perfectos le dijeron, asimismo las pruebas en su contra resultaron demasiado vagas. Se convenció. No le resultó difícil creer en las casualidades, justamente aquella tarde la escopeta estaba cargada, ella estaba parada en el lugar equivocado y por si esto no alcanzara no era un asesino. Tuvo suerte porque su hermana, “la devota, le hizo rezar varios "padres nuestros" por las dudas y la víctima no tenía familia.
Alfonso Reyes siempre había sido un cobarde, por eso se compró una escopeta y se sintió mejor. Paseó su arma en el estuche verde que la hacía más importante, la lustró  con una gamuza especial que había comprado para ese ritual cotidiano, que se instaló entre su días mientras le hablaba como nunca le había hablado a nadie, y hasta durmió con ella. Nadie se asombró de su sonrisa, ni del brillo inusual de sus ojos grises, ni de su ropa nueva. Tampoco imaginaron que aquel objeto prohibido pudiera causarle tamaño enamoramiento e incluso llegaron a pensar en una mujer.
Juana Rodriguez, vendía flores en el Boulevard. Las comparaba en el mercado a la mañana muy temprano y caminaba feliz hasta la parada de siempre. No se le conocían familiares ni amigos pero dicen algunos vecinos que nunca dejaba de conversar con cada una de las personas que se cruzaban en su camino. Acomodaba las rosas entre papeles brillantes, y hasta tejía muñequitos de colores a dos agujas para cualquier acontecimiento que necesitara un ramo especial. Soñaba simple, soñaba sonrisas.
Tenían la misma edad y nunca se habían mirado a los ojos, hasta que esa mañana de Julio los unió. Alfonso aprovechó la huelga y el barniz marino que le había regalado Don José para acariciar con un pincel que tenía guardado, la madera. “Vas a ser la más hermosa” le dijo mientras pintaba cuidando sus caras de ambos lados. La dejó secar al sol, mientras Juana al llegar a la esquina de siempre y encontrarse con aquel vendedor de medias que había estirado su paño, dejó de sonreír por un pequeño instante, los cuatro niños que paraban con sus manitas a los conductores que pasaban la hicieron caminar una cuadra más y buscar otro lugar para sus flores.
Ambos se alegraron por el sol que les quitaba de golpe el frío y la humedad que la lluvia había instalado en sus huesos. No parecían jóvenes pero aún lo eran.
Cuando la madera, ahora brillante, de la escopeta estuvo lista, Alfonso quiso más y tomando del cajón de su dormitorio la cajita de balas que nunca había tocado, la colocó con cuidado en el interior del arma. Ahora no volverían a llamarlo cobarde. Apuntó a la ventana cuando uno de sus ojos como si estuviera poseído por un caleidoscopio, divisó el jazmín.
Juana acababa de llenar su jarra de agua, tenía un bidón que cargaba como a un río de esperanzas cada día. Mojó con cuidado los tallos de las rosas cuando vio el jazmín separado del resto.
La única bala que atravesó el aire aquella mañana bajó desde el tercer piso de una casa de departamentos, y se alojó que la cabeza de la mujer dejándola sin vida.
Una extraña fragancia a jazmines inundó la escena.
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2 ago. 2012

EL SUSTITUTO

 

Nunca se creyó que algo tan evidente llegaría a ser tan innombrable. Así fue como todo orden establecido cambió. Aún así, la Vida continuó. Y los pedidos a lo Superior fueron cada vez más urgentes.

Hubo grandes catástrofes y cuantiosas pérdidas conjuntamente con torpes ofrendas que generaron deterioros irreparables, sellando generaciones con un mismo karma.

Pero nada fue tan letal como esa Toma personalizada y general, destinada a reemplazar algunos egos gordos y vomitivos.

- Vengo a reemplazarlo. Todo está acordado.

- No es necesario, gracias. Puedo con esto.

- No es el caso. Ya está decidido. Es un hecho.

- No. No lo necesito. Puedo. Después de todo es mi vida. Yo decido.

- No. No puede decidir ya. Está Tomado. Por eso vengo yo. Soy el Sustituto. Y estoy para asistirlo.

- No quiero asistencia. Estoy bien con lo que tengo.

- No tiene nada.

- Tengo lo que consigo (lo que logro en las noches de insomnio compulsivo).

- Es un pordiosero.

- No lo soy.

- Sí. Y no vine a discutir. Estoy aquí y ya. Tiene buena suerte, es un designio de aquellos. Viene de bien arriba… Y si se sigue resistiendo vio como es… en una negociación se puede perder todo...

- Hasta los designios?

- Hasta. Depende de usted.

- Mmm… yo sólo quisiera sacar el dolor. Ese que me tritura las tripas, que me baja hasta lo ignoto… que me quita las ganas y la energía…

- Por eso vine. Le repito, soy el Sustituto. Y voy a penetrar su mente hasta el colapso final para luego resetearla.

- No sé. Me cabe la duda.

- Naturalmente. Pero está todo encriptado en sus células. Soy sustituto siete punto uno. Abarco el karma y un jotabyte más. No hay error.

- Mi naturaleza requiere ver eso en acción. Me tengo que entregar?

- Sí.

- Ok. Hago un back up y vuelvo.

Unas fauces deformes se abrieron y lo penetraron, y sorprendentemente se sintió masticado y deglutido.

- Qué placer… Quedan pocas almas dignas de ser alimento. Todo está en orden, al menos por unos siglos…

Por suerte eso no fue todo. Ni tampoco todos fueron tan afortunados.

(El miedo humano a perder su ignorancia no sabe de fronteras…)

 

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02.08.12

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(Ilustra esto H.R. Giger)

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26 jul. 2012

Multi ... Incoloro


Tenía el cuerpo teñido de muchos colores, y esto lo mareaba.
Se dijo que no era un coya que presenta batalla al gris de la naturaleza que lo rodea luchando con sus gorros y ropas multicolores. No era un camaleón que se mimetizaba para sobrevivir, ni un arco iris asomando entre la leve llovizna.
Trató de lavarse, se arrojó aguarrás y se revolcó en el polvo, rascó su cuerpo como una vaca en la tranquera; pero nada daba resultado.
Desesperado buscó un precipicio y decidió lanzarse en él, cada cien metros que caía uno de los colores se le desprendía, sonrió al ver que cuando uno se proponía algo con énfasis podía lograrlo. Uno a uno los colores se le fueron despegando del cuerpo, cuando el rojo, que fue el último, dejó su cuerpo con un “zzzziiiiip”; se dio cuenta que estaba cerca del suelo.
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19 jul. 2012

Hielo y Fuego (Fan-fic de Game of thrones)

El término fanfiction o fan fiction (literalmente, "ficción de fans"), a menudo abreviado fanfic o simplemente fic, hace referencia a relatos de ficción escritos por fans de una película, novela,programa de televisión, videojuego, anime o cualquier otra obra literaria o dramática. En estos relatos se utilizan los personajes, situaciones y ambientes descritos en la historia original o de creación propia del autor de fanfic, y se desarrollan nuevos papeles para estos. (Fuente http://es.wikipedia.org/wiki/Fanfiction )


Hielo Y Fuego (no contiene spoilers)

 Cuatro caras de la luna habían surcado el cielo desde que el barco partiera de la Bahía de Los Esclavos, cruzando el Mar Angosto hacia Guardiaoriente del Mar. Una más, mientras la reducida caravana cabalgó bordeando el lado sur del Muro de Hielo hasta llegar al Castillo Negro, sede de la Comandancia de la Guardia de la Noche. Daenerys Targaryen nunca había visto nieve ni hielo. Sus pequeños pies, acostumbrados a la desnudez de las arenas tórridas, se hundían enfundados en botas de gruesa piel de oso y una capucha oscura ribeteada en piel ocultaba el brillo de su cabello de plata. Aún perdida bajo los atuendos invernales, su belleza competía con el majestuoso paisaje. La pequeña Daenerys regresaba a su tierra como heredera legítima del trono, volvía del exilio al que la había arrojado el usurpador en su primera infancia, volvía a reclamar lo suyo, y lo hacía posando sus pies en el Norte más helado y salvaje. Pero no volvía sola, sus tres dragones la acompañaban volando en círculos sobre la caravana. El sobrevuelo de las crías de dragón inquietaba, aún desde las alturas, a bestias y humanos por igual. Encabritaba a los caballos y enloquecía a los hombres que los montaban sin poder dejar de mirar de soslayo las tres sombras que giraban oscureciendo la nieve. “Mis pequeños hijos”. Así los llamaba ella. Nadie podía calcular cuánto más crecerían, se dice que los dragones crecen infinitamente cuando están en libertad.





Jon Snow no podía esperar para ver aquello. Como Lord Comandante de la Guardia de la Noche no debía evidenciar su impaciencia ante sus hombres, pero aún así, desde que había llegado el cuervo con la noticia del desembarco en Guardiaoriente, salió varias veces al patio del Castillo Negro para otear el cielo. Cuando las tres sombras danzantes aparecieron y sus réplicas de seis alas se reflejaron en el espejo del muro de hielo, sintió que los cuentos de la vieja Tata se hacían realidad por completo. Ya había visto a los Caminantes Blancos, a los Espectros, los Gigantes y los Wargs, incluso él mismo era uno de ellos porque había peleado de igual a igual con todas esas criaturas y había sentido en carne propia los terrores que acechan del otro lado del muro. Solo le faltaba ver a los dragones. Recién cuando la caravana se detuvo ante sus heladas narices dejó de mirar a los dragones y la vio a ella. Se había bajado la capucha y una cascada de hebras de plata le enmarcaba el rostro, caminaba hacia él con una sonrisa. Los dragones se posaron finalmente, derritiendo la nieve a su alrededor, el calor que emanaba de ellos podría calentar la habitación más grande y helada del Castillo Negro. Eso fue lo que Jon pensó, hasta que tuvo frente a sí, a un palmo de sus ojos, los ojos color violeta intenso de Daenerys Targaryan.

Un cuerno sonó a lo lejos, luego otro esta vez más corto y finalmente uno más breve. Los hombres de la Guardia de la noche apostados en lo alto del muro estrenaban un nuevo código de sonido para anunciar la llegada de dragones, algo que no se veía en todo Poniente desde hacía más de trescientos años. El caballero que hacía de portaestandarte de Daenerys se adelantó unos pasos a la caravana para hacer el anuncio. El escudo del rojo dragón de tres cabezas sobre fondo negro flameaba con el viento helado, haciendo un violento contraste cromático con el paisaje nevado. El caballero anunciaba con voz grave: “Se hace presente Daenerys de la Tormenta, de la Casa Targaryen, también llamada la Khaleesi, Madre de Dragones, libertadora de esclavos y Sucesora legítima del Trono de Los Siete Reinos”
Jon Snow dobló su rodilla derecha en una leve pero respetuosa reverencia y respondió con sencillez “Lord Snow, Comandante de la Guardia de la Noche y Señor del Castillo Negro” Esperó que eso fuera suficiente para que la ilustre visitante se diera por bienvenida, bien es sabido que la Guardia de la Noche es neutral respecto de los asuntos políticos del reino.
Daenerys respondió con una suave inclinación de cabeza mientras sus ojos se perdían en el matorral negro y rizado que coronaba la cabeza de Jon Snow llegándole por debajo del cuello, en sus ojos grises aniñados y ligeramente oblicuos, en el incipiente bigote que asomaba sobre su boca carnosa y tentadora. “¿Como es que llegaste a Comandante siendo tan joven?” preguntó curiosa. “¿Como es que llegaste a ser madre de dragones siendo apenas poco más que una niña?”, habría replicado Jon Snow si hubiera seguido su impulso. Pero solo respondió “Es una larga y tediosa historia” y la invitó a caminar hacia el castillo, mientras un silencio absoluto, solo rasgado por el graznido inquieto de los dragones, los circundaba.

Entonces él dijo algo que a ella le resultó gracioso y ella soltó la melodía de su risa. Jon Snow, el hijo bastardo de Eddard Stark de Invernalia, recientemente elegido Comandante del Muro, y Daenerys Targaryan, heredera del trono de Hierro caminaron juntos de cara al viento helado, riendo como los adolescentes que realmente eran, a pesar de haber asumido muy tempranamente sus roles de adultos. Los dragones los escoltaron danzando en círculos y lanzando pequeños fuegos de artificio que iluminaron el ocaso hasta hacer resplandecer con su rojo el fondo níveo del muro. Entonces la Canción de Hielo y Fuego empezó a sonar en el Norte de Poniente. Y tal vez en todo el Universo.

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