2 may. 2010

Farm Town

Elisa se levantó temprano, como todos los días desde que tenía la granja. Algunas parcelas ya tenían el típico color dorado del trigo listo para ser cosechado y los frutales alineados en los límites del perímetro rebosaban de manzanas y naranjas. Entonces se dispuso a ir hasta el mercado a buscar mano de obra para la cosecha. Allí acordaría con otros granjeros que mientras esperaban que maduren sus cultivos, ayudaban a los demás a recoger los suyos.

Con la muerte de Eduardo, su compañero de más de cuarenta años y la partida de su hijo menor a Europa, Elisa había caído en una profunda depresión y daba vueltas sin saber que hacer en su departamento. Se ahogaba.

Fue entonces que alguien le habló de la comunidad de granjeros y como buena descendiente de gringos cultivadores de huertas, Elisa se embarcó en el proyecto. Era como cumplir un sueño ancestral.

Muy rápidamente pudo instalar un molino harinero y así hizo rendir el trigo que cosechaba añadiéndole valor agregado, compró gallinas y pollos, experimentó con cultivos exóticos como el ananá y el mango, y disfrutó de amables tertulias en el mercado y el bar de la villa con gente como ella.

Sus vecinos eran gente amable que enviaba regalos a diario. Así fue sumando cabras, perros y gatos a la cada vez más ruidosa, activa y concurrida granja.

Agregó terreno poco a poco, cultivó un jardín envidiable y amplió la estancia varias veces. Ella misma se asombraba de su progreso, y tan entusiasmada estaba que no notó el problema que se estaba generando.

De pronto sintió todo tan pesado que no podía controlarlo, su granja no paraba de crecer y sin embargo le costaba cada vez más manejarla, en lo mejor de la jornada laboral se quedaba colgada.

José, granjero de larga data le recomendó que viera a un especialista.

- Acá el problema es la memoria, abuela.- le dijo el técnico.

- Pero si yo estoy perfecta, querido, así como me ves, tengo memoria de elefante.

- No, usted no, abuela, la compu. La que necesita memoria es la compu. Ese juego consume muchos recursos, le va a tener que agregar por lo menos 526 megas más.

- Y dale, querido, agregale, ni loca me pierdo de seguir jugando al Farm Town.

9 comentarios:

  1. JAAA!!! yo ya estaba fantaseando en esa posibilidad, cambiar de vida, criar animales en lugares grandes, trabajar en la tierra.... y me bajaste a la realidad, la única, la virtual. tendré que seguir fantaseando en el aire nomás.... MUY BUENO NENA!!!

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  2. Y bueno, Cla, venite pal barrio y seamos vecinas, podés traer a los gatos también. :-)

    Yo también fantaseo con una vida en contacto con la tierra, pero mi corazón está dividido ¡también amo la ciudad!
    Besugos granjeros.

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  3. ¿Esto es en serio? ¿Existe esta granjita? ¿Y hay que pagar por esto? ¡No me jodan, che! ¡Gente grande!

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  4. Pagar??? noooo! es todo gratis y re-divertido.
    jaja jugamos? daaaaaaaale

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  5. Pero hay un jueguito (vida virtual creo que se llama) en el cual hay que comprar la casa, el auto, las entradas para ir a algún concierto. Una locura, ¿no es cierto? Viven una vida imaginaria y no disfrutan de la vida real.

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  6. Jajajajajaja Lils, caí como la mejor yo también, buenísimo jajaja

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  7. juaaaaaaaaaaaazzzzzzzzzzz Nena! me hiciste morir de risa. Hace poco se aparece mi hija y me cuenta que yo estaba embarazada y que además de tenerla a ella tenia a dos mas y una granja llena de chanchos y caballos.. juaaaaaaaaaa era otra de estas porquerías jajajajaja sim city o algo así es era puede ser?

    Me encantó tu relato nena.. como siempre, magistral lo tuyo

    Besugo a la parrilla con un blanquillo y algo chocolatoso de postre

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  8. Pero Adrián, no hay que dramatizar! Son solamente juegos, y los juegos también son parte de la vida real.

    Anhir, yo caí, pero caí en la tentación de tener una granja virtual! jaja

    Connie, si me habré matado con los Sims, ahora pasé a otra etapa más adulta. juazzzzzz

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  9. Jua, jua, te pasaste. Re original che, me encantó!!

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