21 ago. 2009

La profecía




El primero fue un flogger de Bangladesh. En su pecho estaba escrita la palabra “Coolest”.

A partir de ahí los casos comenzaron a aparecer cada vez con mayor frecuencia. Por lo general eran jóvenes de entre 15 y 28 años, de posición económica acomodada, que vivían con sus familias y una activa vida social, aunque por supuesto había otros más aislados que escapaban del grueso de las estadísticas. En Los Ángeles 230 jóvenes respondieron a una convocatoria por Internet y se reunieron para un ritual masivo en La Jolla donde 223 perdieron la vida. En Johannesburgo la policía logró detener a tiempo una manifestación de similares características, pero no tanto como para evitar la muerte de 27 de ellos. En Maracaibo llegó a haber 217 casos en cuatro meses, en Barcelona 654 y en Buenos Aires 2814.

El último caso se dio de manera tardía en Sao Paulo, ocho meses después del primero. No obtuvo el resultado esperado, ya que para ese momento el impacto inicial ya se había diluido por completo.

Finalmente se había cumplido la profecía tantas veces pronunciada.

“El día que matarse se ponga de moda nos vamos a librar de un montón de pelotudos”.

13 comentarios:

  1. Che!! por qué un número tan alto en Buenos Aires? jaja Vos querés decir que acá somos muchos más los pelotudos?? jaja en ese caso, estoy de acuerdo!

    Besitos!

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  2. ¡Que profecia jodida!
    ¡Menos mal que no hablaba de boludos, sino estaba en el horno!

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  3. Ah...entonces tampoco podré librarme de los pelotudos en la catalunya? jejejeje
    ...ni de los caza-serpentarios...

    belika

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  4. Bueno, el "acá" incluía todo el territorio nacional.
    Lo peor de todo, es que los floggers sobrevivientes se convertirán en bloggers... :(

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  5. No creo Lils... los floggers no saben escribir!
    ¿Y los Emos a todo esto, cómo reaccionaron? ¿Agotaron el stock de carilinas de los super?
    Saludos!

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  6. Es verdad! Los floggers no saben escribir!!

    http://blogs.clarin.com/pieceofsheet/2008/6/23/tkm-

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  7. Es que yo tengo una teoría (refutable, por cierto) que dice que la floggeridad es un estadío previo a la bloggeridad, como una escalera evolutiva, digamos. El hecho de que no sepan escribir no impide que asciendan el escalón y se conviertan en bloggers que no saben escribir. :-)porque solo es cuestión de hacer click en un espacio diferente. (estuve muy perra???)

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  8. Aunque esté de acuerdo con la última frase del post, me pregunto si tanto pelotudo suelto no es un síntoma de una pelotudez hereditaria mucho mayor, proveniente de las generaciones anteriores, que no supimos enseñarles que la pelotudez se vence bindándoles educación, instrucción (son distintas, ojo), respeto, límites y algún par de cosas más que un mundo de peinados raros, ropas llamativas y ornamentos innecesarios y banales.
    ¿Y en Buenos Aires hay más, encima? Mal síntoma, chicos, algo huele a podrido y no sólo en Dinamarca.

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  9. Enrique y todos, yo aclaro que mis comentarios fueron en son de chanza y no constituyen una opinión válida. Pero si de opiniones se trata, estoy totalmente de acuerdo con Enrique.
    Saludos a todos!

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  10. Estoy totalmente de acuerdo, en Buenos Aires abundan, no sé más allá de la General Paz que es lo que habrá...

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  11. Más allá de la Gral. Paz hay más de lo mismo, triste pero cierto

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