14 jun. 2012

Too sexy for my love. Fin


Esto empezó acá

Entre el primer y el segundo encuentro pasó una semana.
Una semana. Un abismo. Cualquier cantidad de tiempo es un abismo si del otro lado está el hombre más lindo del mundo. Me prometí mil veces no volver a cometer el error de no saber donde encontrarlo. Me olvidé inmediatamente de todas  las promesas  y temores cuando lo vi aparecer, hamacándose sobre la pasarela invisible que se extendía entre la puerta del bar y mi mesa, de nuevo, a la misma hora y en el mismo lugar, un abismo después.

Esta vez lucía un pantalón negro de vestir muy ajustado arriba y con botamangas anchas. Un recorte en la cintura que cerraba a un costado con botones forrados  hablaba de un modelo exclusivo que no tardaría en ser copiado por otros. Lo acompañaba con una camisa de encaje blanco con un largo cuello en pico que dejaba entrever la piel bronceada del torso y los brazos. En la muñeca derecha, un Rolex. Así se vestía en las tardes de otoño y ese look, solo en él podía resultar tan masculino.
Parecía decidido a no dejarlo todo en charla de café. Eso que ponía frente a mis ojos  como un trofeo resultó ser la llave de un auto, así que cinco minutos después cerramos el abismo en el asiento de atrás de un Fiat 600 y no volvió a haber tiempo ni distancia durante los seis meses que siguieron.

De abril a octubre. Seis meses.  Un mundo. La vuelta al mundo en una cama. Cama, sillón, asiento de atrás, hotel, casa de amigo, depósito de negocio, siempre por la tarde. Otoño, invierno, primavera.

En ese mundo hubo un acuerdo tácito: nada necesitaba ser hablado. Ni la virginidad, ni el trabajo, ni el estudio, ni el origen, ni los sentimientos que nos profesábamos. Ni pasado ni futuro. Nos bastaba el presente de los cuerpos. Que otros hablaran. Que pusieran los adjetivos, los sustantivos, los puntos, las comas y los juicios. Y no tardaron en hacerlo.

En octubre quedé libre por faltas en el colegio y el mundo se empezó a poner preguntón. Mi familia se empezó a poner molesta, hicieron tantas preguntas idiotas que no supe qué contestar. ¿Estás consumiendo drogas? ¿Estás embarazada? ¿Por qué nos hacés esto?. Un delirioA nadie se le ocurrió la respuesta más simple: yo quería coger. Coger con él, todo el tiempo. Coger. ¿Tan difícil de entender es eso? Pero no lo dije porque era obvio de toda obviedad, no me cabía en la cabeza que no lo supieran.

Entonces me llevaron al médico, del médico al ginecólogo, del ginecólogo al psiquiatra. Y nada. No me encontraron nada. Tampoco pude romper el cerco ni escaparme nunca más. Otra vez el abismo, ahora  más grande, porque del otro lado estaba no solo el hombre más lindo del mundo sino también el que mejor cogía.

Los otros, esos que siempre saben lo que tenemos que hacer, lo que está bien y lo que está mal, empezaron a poner palabras allí donde nosotros, él y yo, los primeros interesados, no habíamos puesto nada más que placer.
A él lo llamaron de varias formas: delincuente, mafioso, estafador, corruptor de menores, ladrón, en fin. Lo encerraron, me encerraron. Fin de la historia.

Aún así, nada podía cambiar el hecho de que él había sido el hombre más lindo del mundo y el que mejor me cogía. Para siempre.

Más tarde, cuando aprendí a disfrazar las verdades más puras con palabras bonitas, cuando por fin me resigné a ser políticamente correcta, empecé a decir que fue el gran amor de mi vida.
     

6 comentarios:

  1. Se me desapareció un comentario de Juanito. Bué, igual lo digo: "la primera persona es una técnica, no una confesión" lo dijo mi amigo missing Mauricio Howlin. Así que de "recuerdos" ná de ná, eh, Juanito. Es ficción.

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    1. jajaja!!
      Querida Lils, lo de recuerdos lo decía en referencia a mi propia experiencia: leer tu prosa me remontó a mi adolescencia, veinticinco años atrás (qué lote de tiempo, por favor, ufff)... gratos recuerdos de esa época, los míos.
      Imaginé que era ficción (lo corroboro ahora); y de la mejor: muy bien llevada adelante ya que redactar en primera persona, en lo particular, me cuesta muchísimo. Te felicito sinceramente.
      ¡Saludos!
      P.D.: No sé qué pasó, pero desaparecieron todos mis comentarios en varios cuentos y microcuentos leídos y comentados en el día de ayer :( . Me alegro que lo hayas podido leer antes de su desaparición...

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  2. cuánta verdad en tu ficción, lils... hace recordar cosas que uno ya no recuerda.
    me encantó.
    besotón!!!

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  3. Juani, el comentario anterior llegó a mi correo y luego desapareció de acá, MITERIO. Gracias chicos, a mí me encantó escribir esta travesura de adolescente que bien podría contener mucho de verdad aunque no fuera totalmente cierta. :)

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  4. No es nada difícil escribir ficción en primera persona, al contrario nos permite volar ... Lo difícil es que nos crean jajaj que nosotros también volamos.
    Besossssssssss me encantóooooooooooo

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    1. La primera persona me sale más fácil, es verdad. Y si, nosotras volamos en escoba ¿o no?
      Gracias Bibi

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