11 jul. 2011

El último barrilete

Barrillete estrella
La confección del barrilete empieza por la selección de la caña adecuada. Ni muy gruesa ni muy fina, la caña debe permitir un corte transversal simétrico para obtener varillas fuertes y flexibles con las que se armará el esqueleto. Liviandad y flexibilidad son los requisitos.
Después está el tema del papel. Héctor ha hecho barriletes hasta con papel de diario, pero una vez al año le permiten comprar papel especial de varios colores. Esta vez eligió los colores patrios, para hacer una estrella celeste y blanca con su sol en el centro.
El papel barrilete es cosa delicada, hay que tratarlo con mucho cuidado para que no se dañe. Ante todo ponerlo en un lugar a salvo de Norita, la bebé, no sea cosa que le ponga encima las manitos pegoteadas con dulce de leche como pasó el año pasado con su otra hermanita. Por ese percance a último momento fue que el barrilete de Juan Massolo ganó el primer premio del concurso, por prolijidad, nada más. Y porque Juancito no tiene una bebé hinchapelotas de hermana.
Héctor tiene, además, la precaución de atar a Norita a su silla alta y solo en esas condiciones le permite estar presente mientras él, con todos los elementos dispuestos en el piso del galponcito, fabrica el barrilete que este año, sí o sí, lo llevará a la gloria. A lo más alto. A ganar el primer premio para que Marta Lucero, la nueva de 6º le de un beso y lo felicite. Si señor.
Este año decidió agregarle una fila doble de flecos de papel todo alrededor, y la cola la hizo con trozos anudados de tela azul y blanca que guardó de los sobrantes del taller de confección de la madre. Atento a los fuertes vientos que están soplando en la zona serrana, Héctor elige un tipo de hilo que no puede cortarse: el hilo choricero que su padre usa en las carneadas.
Otra cosa con la que hay que ser muy cuidadoso es con el engrudo: ni muy líquido ni muy espeso, hay que ir de a poco echándole agua a la harina, le enseñó la madre. Si está muy líquido puede romperse el papel, si es muy espeso cuesta distribuirlo.
En el medio de la estrella va pegado el sol. Es lo último que le queda por hacer y está todo listo para mañana a la mañana.
Tuvo que terminarse justo el engrudo. Tuvo que ir a la cocina a prepararlo. Tuvo que tardar cinco minutos. En esos cinco minutos tuvo que llegar Blanca del colegio y bajar a Norita de la silla.
Héctor alcanza a ver de lejos, pero no llega, el momento en que Norita toma el barrilete del papel y lo desgarra. No quiere exagerar pero siente como si le desgarraran el corazón. Odio.
No tiene papel suficiente para hacerlo de nuevo, así que se las arregla para remendar la rotura. Igual sabe que así como quedó no gana. Le va a ganar otra vez Juancito Massolo. Minga de beso de la nueva de 6º.
Norita se ríe ¿sarcásticamente? con el chupete colgando a un costado de su boca.
Entonces se le ocurre aquella idea. Con los trapos que le sobraron ata a Norita a la estructura de caña. Asegura bien el torso por debajo de los brazos y ata con doble nudo las muñecas a una caña transversal. Ella se ríe, divertida, acostumbrada a los juegos un poco sádicos del hermano.
La carga hasta afuera. Hay viento, un viento espectacular para remontar barriletes.
Hay que ponerse en la punta de una pendiente en la sierra, luego correr hacia abajo largando el hilo de a poco, tirar y aflojar, correr y soltar hilo, hasta que el barrilete tome la altura necesaria.
Después mirarlo como vuela y disfrutar.
Los gritos de Norita llegan amortiguados a la casa cuando el barrilete ya flamea alto sobre los picos pedregosos.
Héctor ve venir a la madre corriendo en su dirección y se asusta.
Entonces abre la mano y suelta del todo el hilo.

6 comentarios:

  1. ahhh gracias gracias! me encanta tu expresividad.

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  2. muy bueno, a la mierda con norita, me hizo pensar en mis dos nenas cuando la grande la quiere matar, jajaja

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  3. ¡Sádica! (Pero muy lindo el cuento) Enrique de Lasuen anonimeando un poco.

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  4. ¡a la mierda con Norita! jaja esa era la expresión que quería lograr en el lector, precisamente. ¡Soy muuuu mala!

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  5. Enrique, cuando voy a poder incluírlo en la grilla de nuevo, eh? eh? eh?

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