5 sept. 2011

Wait

Ya llevo cuatro horas esperando. La cita era lo bastante informal como para que pretender puntualidad fuese una olímpica tontería, pero lo cierto es que ya me estoy entumeciendo. El frío pega fuerte este invierno y el viento me reseca la piel. Cada tanto veo venir un auto por la ruta y entonces me pongo de pie, entusiasmado. No sé exactamente a quién espero, y ese coche que se acerca puede significar el fin de mi espera; pero indefectiblemente sigue de largo y yo debo volver a mi puesto, apesadumbrado. Si tomo distancia y miro en perspectiva debería preguntarme qué hago acá, cómo llegué a esto. No lo tengo del todo claro. Muchos problemas que resolver, un llamado telefónico, un anuncio. Ni siquiera estoy seguro de lo que hago. Una voz me dijo que debíamos encontrarnos en esta estación de servicio abandonada en medio de la ruta. El chofer del micro me miró extrañado cuando le dije que me bajaba acá. Estoy a 130 km. del pueblo más cercano. No hay un motel ni nada que se le parezca en las cercanías. Yo mismo bajé del omnibus sin una mochila en las manos. Y el próximo expreso pasa por aquí mañana. Viajé seis horas desde casa. Ya tengo hambre. Estar acá es una tortura. ¿Cuándo va a venir? ¿Cuánto más voy a esperar? "Me vas a esperar ahí todo lo que sea necesario" me dijo. "No se te ocurra moverte". Un poco me tengo que mover de todos modos, el frío me está agarrotando las manos. Y el sol está cayendo, pronto va a ser peor.
Ya pasaron ocho horas, todavía nada. Es de noche y está empezando a nevar. No esperaba que nevase, no sabía que nevaba en esta región. Llevo puesto un jean, camisa y buzo. Estoy tiritando hace unas cuantas horas. Mataría por un buen café bien caliente. O una petaca de ginebra. O una sopa. Sí, una sopa sería lo mejor. Bien caliente, con caracolitos. Le pondría pedacitos de queso y pan encima. No hay nada mejor para calentar la panza y el espíritu que una buena sopa. Pero acá no hay nada. No hay agua, no hay gas, no hay un puto yuyo para hervir. Bah, yuyos hay. Pero no tengo dónde o cómo hervirlos. Tengo hambre. Tengo frío. También tengo miedo. ¿Cuánto más va a hacerme esperar?
Casi doce horas. No puedo mover los pies, los tengo dormidos. Mover las manos me duele. Ya me está costando respirar. Ni me acuerdo del hambre a esta altura. Entonces la veo venir. Camina hacia mí y me mira con sus ojos profundos. Me toca y muero.
Por fin llegó. Ya me había cansado de esperar.

4 comentarios:

  1. genial. como siempre
    besos
    chivizz

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  2. muy bueno howlin. cualquier espera es una agonía en distintos niveles de intensidad...

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  3. Estás inspirado y productivo, morochio. Me gusta mucho.

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